La luz natural no es suficiente, se necesita para llevar a cabo el peregrinaje una luz extrasensorial, de alcance y calidez orientados al alma, mas no a su frágil envoltura. La Luz y la Voz auténticas se elevan sobre las falsas luminosidades y los ruidos ensordecedores, carentes del toque divino y que violentan la paz y armonía del hombre. De este modo, Mamani se propone abordar, desde versos diáfanos, con afán de transparencia, la eterna dualidad entre el bien y el mal, y la eterna lucha del hombre como agente y portador de dicha dualidad. La voz que articula los textos de La luz del camino busca convertirse en el guardián, el preservador de su propia experiencia religiosa.
lundi 20 septembre 2010
jeudi 9 septembre 2010
La Luz del Camino
Tengo este sueño para seguir andando.
No siento dolor, no quiero sentirlo,
ni el sol ni la nieve, en el nublado horizonte.
Unos fortalecen sus brazos, no su corazón,
otros enriquecen sus manos, no su corazón.
Tengo esta Luz para seguir andando.
No siento ni sed ni hambre en el camino,
ni el viento ni la lluvia golpean mi cansado cuerpo.
Entre olivos y peñascos me siento.
Miro el universo, el cielo y las nubes.
Tengo este sueño para seguir andando.
En silencio voy por el sendero ya andado,
y busco mi nombre en el basto laberinto.
Miro las piedras y las ramas,
miro de dónde sopla el viento.
Tengo esta Luz para seguir andando.
Me acerco al centro de la noche,
entre luces sigo la huella de la Luz.
Unos nutren su cuerpo, no su corazón,
otros adornan su cuerpo, no su corazón.
Tengo este sueño para seguir soñando:
Un río, una montaña, un árbol,
para reposar junto a ellos mi viaje.
Marchitados quedan los caminos mal andados,
tristes las huellas mal dejadas.
Tengo esta Luz para alumbrar mi casa,
la tuya, la nuestra, la casa que llevamos dentro.
Desde una piedra abracemos el sueño que tenemos,
desde otra, dejemos que la Luz abrace nuestro cuerpo.
Paris, 28-07-2009
No siento dolor, no quiero sentirlo,
ni el sol ni la nieve, en el nublado horizonte.
Unos fortalecen sus brazos, no su corazón,
otros enriquecen sus manos, no su corazón.
Tengo esta Luz para seguir andando.
No siento ni sed ni hambre en el camino,
ni el viento ni la lluvia golpean mi cansado cuerpo.
Entre olivos y peñascos me siento.
Miro el universo, el cielo y las nubes.
Tengo este sueño para seguir andando.
En silencio voy por el sendero ya andado,
y busco mi nombre en el basto laberinto.
Miro las piedras y las ramas,
miro de dónde sopla el viento.
Tengo esta Luz para seguir andando.
Me acerco al centro de la noche,
entre luces sigo la huella de la Luz.
Unos nutren su cuerpo, no su corazón,
otros adornan su cuerpo, no su corazón.
Tengo este sueño para seguir soñando:
Un río, una montaña, un árbol,
para reposar junto a ellos mi viaje.
Marchitados quedan los caminos mal andados,
tristes las huellas mal dejadas.
Tengo esta Luz para alumbrar mi casa,
la tuya, la nuestra, la casa que llevamos dentro.
Desde una piedra abracemos el sueño que tenemos,
desde otra, dejemos que la Luz abrace nuestro cuerpo.
Paris, 28-07-2009
lundi 30 août 2010
dimanche 29 août 2010
PORFIRIO ENTRE AREQUIPA Y FRANCIA . Una Luz para seguir andando.
Lic. Marcos M. Vilca Jiménez / Doc. ISPA
Por motivo del aniversario de nuestra bella Ciudad Blanca, intelectuales arequipeños, que radican en otros países del mundo, regresan a su añorado terruño aprendiendo que a lo lejos se la quieren más. Sus calles, costumbres, gastronomía, festividades, su naturaleza, flora y fauna y, fundamentalmente, su gente son elementos que se han quedado y para poder recuperarla y respirarla se debe retornar.
Porfirio Mamani Macedo (Arequipa, 1963) es un escritor destacado que ha sabido labrar su arte poético entre Arequipa y Francia, donde ejerce la docencia en la Universidad Sorbonne Nouvelle-Paris III y en la Universidad de Picadie Jules Verne sin dejar de lado el aliento literario que lo acerca a su ciudad y el mundo en que vive. En este mes tuvimos el gusto de tenerlo cerca y conversar con él a propósito de su reciente publicación “La luz del camino”.
UNA NUEVA FACETA
Es posible que para muchos haya sido una sorpresa la reciente publicación de Porfirio cuyo tema nos acerca a la poesía mística, un acercamiento a Dios a través de versos de profundidad reflexiva elaborados a manera de salmos, siguiendo los ritmos en que estos fueron elaborados; nos cuenta el poeta que tuvo un acercamiento estrecho con la Biblia atreviéndose a leerla casi tres veces completamente demostrando el espíritu conservador religioso arequipeño que aún prevalece.
GÉNESIS DE “LA LUZ DEL CAMINO”
La exaltación de este espíritu retornó cuando el poeta se enteró de los fatales incidentes en Bagua con lamentables víctimas, este suceso removió su alma poética y escribió el poema “Oro negro”. Posteriormente, este aliento se mantuvo y, sorpresivamente tuvo cuatro sueños que sucumbieron en la escritura del libro “La luz del camino”. En su primer sueño miró a Jesucristo tendido, llamándole la atención aquel rostro desencajado por el sufrimiento. En el segundo sueño miró la Catedral derruida por la humedad que, como cáncer, la estaba matando donde la función de Porfirio era reconstruirla. Su tercer sueño está envuelto con recuerdos nostálgicos cuando era estudiante universitario y Porfirio estaba acostumbrado a verse rodeado de amigos con quienes dialogaba de literatura con suma pasión, en este sueño aparecieron aquellos rostros en similar encuentro pero el centro no era él sino la cruz de Jesús, con el detalle que estaba quebrada. El cuarto sueño el poeta prefiere conservarla en su memoria, pero estaba relacionada con el fin de darle forma a esta nueva publicación, en la búsqueda del lenguaje que le ayudaría a encontrar la luz en el camino.
LA CRÍTICA NOS DICE
Camilo Fernández Cozman ha manifestado que “La poesía religiosa tiene en San Juan de la Cruz y Santa Teresa a dos de sus más ilustres antecedentes. Porfirio Mamani se sitúa en esa tradición convirtiendo a la palabra poética en un instrumento de reflexión sobre la fe. ‘La luz del camino’ manifiesta un universo metafórico a través del descubrimiento de rasgos del creador en la naturaleza: la senda llena de silencio, la vida como un árbol, el río a lo lejos y la llegada imponente del canto. En ese ámbito se abre la posibilidad de renacimiento: la metáfora del peregrinaje impone su reinado”.
EL ACERCAMIENTO DIVINO
“Leí la Biblia con mucho fervor entre los 17 y 18, cuando estuve en Lima, fueron años difíciles social y económicamente; trataba de comprender las diferencias entre el bien y el mal, de los libros que comprende me gustaban los Salmos, pero no los he considerado para escribir este ‘La luz…’, allí considero el estribillo como un aspecto innovador, además, siempre tengo mi Quevedo al lado por el buen uso del lenguaje” manifiesta Porfirio.
El llamado
(fragmento)
Alguien toca tu puerta para entrar.
Un ruido turbulento y suave,
Distrae tus desorientados ojos,
Otro ruido de luces infernales,
Te arrastra con deleite a su morada
Alguien toca tu puerta para entrar.
Aférrate al silencio del árbol y la roca,
A las luz de las estrellas, del sol y de la luna.
Busca en silencio lo que eres,
No la apariencia que pretendes reflejar.
enlace: http://www.diarionoticias.com.pe/cultural.html
Por motivo del aniversario de nuestra bella Ciudad Blanca, intelectuales arequipeños, que radican en otros países del mundo, regresan a su añorado terruño aprendiendo que a lo lejos se la quieren más. Sus calles, costumbres, gastronomía, festividades, su naturaleza, flora y fauna y, fundamentalmente, su gente son elementos que se han quedado y para poder recuperarla y respirarla se debe retornar.
Porfirio Mamani Macedo (Arequipa, 1963) es un escritor destacado que ha sabido labrar su arte poético entre Arequipa y Francia, donde ejerce la docencia en la Universidad Sorbonne Nouvelle-Paris III y en la Universidad de Picadie Jules Verne sin dejar de lado el aliento literario que lo acerca a su ciudad y el mundo en que vive. En este mes tuvimos el gusto de tenerlo cerca y conversar con él a propósito de su reciente publicación “La luz del camino”.
UNA NUEVA FACETA
Es posible que para muchos haya sido una sorpresa la reciente publicación de Porfirio cuyo tema nos acerca a la poesía mística, un acercamiento a Dios a través de versos de profundidad reflexiva elaborados a manera de salmos, siguiendo los ritmos en que estos fueron elaborados; nos cuenta el poeta que tuvo un acercamiento estrecho con la Biblia atreviéndose a leerla casi tres veces completamente demostrando el espíritu conservador religioso arequipeño que aún prevalece.
GÉNESIS DE “LA LUZ DEL CAMINO”
La exaltación de este espíritu retornó cuando el poeta se enteró de los fatales incidentes en Bagua con lamentables víctimas, este suceso removió su alma poética y escribió el poema “Oro negro”. Posteriormente, este aliento se mantuvo y, sorpresivamente tuvo cuatro sueños que sucumbieron en la escritura del libro “La luz del camino”. En su primer sueño miró a Jesucristo tendido, llamándole la atención aquel rostro desencajado por el sufrimiento. En el segundo sueño miró la Catedral derruida por la humedad que, como cáncer, la estaba matando donde la función de Porfirio era reconstruirla. Su tercer sueño está envuelto con recuerdos nostálgicos cuando era estudiante universitario y Porfirio estaba acostumbrado a verse rodeado de amigos con quienes dialogaba de literatura con suma pasión, en este sueño aparecieron aquellos rostros en similar encuentro pero el centro no era él sino la cruz de Jesús, con el detalle que estaba quebrada. El cuarto sueño el poeta prefiere conservarla en su memoria, pero estaba relacionada con el fin de darle forma a esta nueva publicación, en la búsqueda del lenguaje que le ayudaría a encontrar la luz en el camino.
LA CRÍTICA NOS DICE
Camilo Fernández Cozman ha manifestado que “La poesía religiosa tiene en San Juan de la Cruz y Santa Teresa a dos de sus más ilustres antecedentes. Porfirio Mamani se sitúa en esa tradición convirtiendo a la palabra poética en un instrumento de reflexión sobre la fe. ‘La luz del camino’ manifiesta un universo metafórico a través del descubrimiento de rasgos del creador en la naturaleza: la senda llena de silencio, la vida como un árbol, el río a lo lejos y la llegada imponente del canto. En ese ámbito se abre la posibilidad de renacimiento: la metáfora del peregrinaje impone su reinado”.
EL ACERCAMIENTO DIVINO
“Leí la Biblia con mucho fervor entre los 17 y 18, cuando estuve en Lima, fueron años difíciles social y económicamente; trataba de comprender las diferencias entre el bien y el mal, de los libros que comprende me gustaban los Salmos, pero no los he considerado para escribir este ‘La luz…’, allí considero el estribillo como un aspecto innovador, además, siempre tengo mi Quevedo al lado por el buen uso del lenguaje” manifiesta Porfirio.
El llamado
(fragmento)
Alguien toca tu puerta para entrar.
Un ruido turbulento y suave,
Distrae tus desorientados ojos,
Otro ruido de luces infernales,
Te arrastra con deleite a su morada
Alguien toca tu puerta para entrar.
Aférrate al silencio del árbol y la roca,
A las luz de las estrellas, del sol y de la luna.
Busca en silencio lo que eres,
No la apariencia que pretendes reflejar.
enlace: http://www.diarionoticias.com.pe/cultural.html
Camilo Fernández Cozman ha manifestado:
“La poesía religiosa tiene en San Juan de la Cruz y Santa Teresa a dos de sus más ilustres antecedentes. Porfirio Mamani se sitúa en esa tradición convirtiendo a la palabra poética en un instrumento de reflexión sobre la fe. ‘La luz del camino’ manifiesta un universo metafórico a través del descubrimiento de rasgos del creador en la naturaleza: la senda llena de silencio, la vida como un árbol, el río a lo lejos y la llegada imponente del canto. En ese ámbito se abre la posibilidad de renacimiento: la metáfora del peregrinaje impone su reinado”.
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